Shale gas, el offshore y geopolítica

Paul Isbell

Catedra CAF, Centro para las Relaciones Transatlanticas, J Escuela de Estudios Internacionales (SAIS), Johns Hopkins University

El potencial de la Cuenca Atlántica

Notas

[1] En el Recuadro 1 realizamos un examen más profundo de las definiciones de “Cuenca Atlántica” usadas en este trabajo al analizar el comercio y la energía. Las definiciones utilizadas son dos: una Cuenca Atlántica más amplia (o hemisferio atlántico, es decir, la totalidad de los cuatro continentes atlánticos) y una más acotada, que incluye solo los países con costa sobre el Atlántico y algunos países mediterráneos. La definición más amplia se empleó en general para las reservas de energía, mientras que la segunda se aplicó a los flujos de comercio y energía.

[2] Este fenómeno de expansión de la oferta energética en el Atlántico y el más amplio del “renacimiento de la energía atlántica” han sido analizados previamente en Isbell (2012) y en la Iniciativa de la Cuenca Atlántica (2014).

[3] El cambio de dirección del flujo histórico este-oeste de la energía mundial ha sido analizado antes en Paul (2014). Si bien este trabajo amplía y actualiza dicho análisis.

[4] La técnica de la nueva representación cartográfica, en términos de reservas energéticas y proyecciones históricas y futuras, implica un reordenamiento, o una nueva proyección, de las estadísticas anuales de la energía global de la British Petroleum y sus proyecciones bianuales a 20 y 25 años para poder presentarlas en relación con la Cuenca Atlántica. Ver Recuadro 1 (BP Statistical Review of World Energy 2013 y 2014).

[5] Ibídem.

[6] Más de dos tercios (70%) de los recursos y las reservas de shale oil calculados a nivel mundial se encuentran en la región amplia del Atlántico, según una versión reproyectada de los datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).

[7] En términos panatlánticos y en base a una nueva proyección a nivel del “hemisferio atlántico” amplio de las estimaciones más recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos respecto de los recursos de shale a nivel global. Ver Recuadro 1 (EIA, 2013; BP, 2015).

[8] Sin embargo, la energía de la cuenca del Ártico seguirá siendo importante para algunos países y algunas compañías privadas, en términos geoestratégicos y financieros, incluso a pesar del renacimiento de la energía atlántica.

[9] IFP Energie Nouvelle. Panorama 2012: A Look at Offshore Hydrocarbons.

[10] Ibídem.

[11] Ibídem.

[12] Este panorama del petróleo offshore mundial resulta de combinar los datos sobre hidrocarburos offshore de IFP Nouvelle Energie, 2012, con los datos de producción offshore y los datos de la producción total de petróleo global suministrados en BP Annual Statistical Review of Energy 2013 y 2014.

[13] Proyección derivada de la base de datos modelo del GEA de IIASA y elaboración propia.

[14] De acuerdo con una nueva representación cartográfica de las proyecciones de energía mundial de la British Petroleum para 2035. British Petroleum, 2015.

[15] Hay otras tendencias, riesgos y oportunidades que podrían cambiar las variables del análisis aquí presentado. Los más importantes son las tendencias recientes y futuras en la energía renovable, las tecnologías de bajo carbono y la electrificación urbana. Sin embargo, el alcance de este artículo no permite integrar plenamente estas variables al análisis. Pero uno de los grandes desafíos que enfrenta la cuenca del Atlántico y sus sociedades individuales, incluidas las de América Latina, es también el de lograr la cuadratura del círculo de conciliar el creciente dominio hidrocarburífero dentro de una Cuenca Atlántica que ahora se está “recarbonizando” con una transición a los niveles bajos de carbono compatibles con el desarrollo sostenible. No obstante, podría darse respuesta a este desafío de una manera innovadora a través de la “cooperación energética panatlántica” (ver Recuadro 2).

[16]La cuenca del Ártico es uno de los “puntos ciegos” inevitables de esta versión de la proyección a nivel de las cuencas oceánicas.Sin embargo, los únicos motivos por los que dejamos de lado la cuenca del Ártico son los datos muy restringidos y ciertas limitaciones metodológicas. En particular, para que nuestro modelo regional del mapa de los flujos globales incluya el Ártico como la “cuarta cuenca”, deberíamos disponer de una categoría de “países de triple cuenca” así como de estructuras y codificaciones mucho más complejas dentro del modelo. En virtud de estas limitaciones de corto plazo, sumadas al hecho de que el Ártico aún no se ha abierto verdaderamente a los flujos globales, hemos sacrificado a este océano en esta versión de la proyección.

[17] Este análisis se basó en una búsqueda de imágenes en Google del término “costos globales de producción de petróleo” (global oil production costs), que arrojó unos veinte análisis gráficos de los costos mundiales de producción (es decir, “equilibrio económico”) por tipo de petróleo y geografía (por ejemplo, shale, offshore, ártico), y otros veinte análisis gráficos de niveles de precios del petróleo relacionados con el “equilibro político” (es decir, el nivel de precios del petróleo necesario, dado el volumen de exportaciones proyectado, para cubrir el presupuesto nacional), que también fueron incorporados a las bandas de precios calculadas.

[18] La apertura energética de Venezuela en la década de 1990, la privatización del petróleo en Brasil y su liberalización en la era de Cardoso (1997), las liberalizaciones energéticas de España durante el período de globalización que siguió a la Guerra Fría, y las reformas más recientes de México corresponden a este paradigma de reforma en los ciclos de precios bajos del petróleo, al igual que la reformas energéticas de la Argentina de Menem en la década de 1990. Es cierto que algunas de estas reformas “no se recuerdan bien” —para muchos, en ambos sentidos de la expresión—, pero esto no modifica el hecho de que la historia nos enseña que las épocas en las que los precios del petróleo son bajos generan oportunidades para realizar una redefinición estratégica y un cambio de trayectoria.

[19] Basado en una nueva proyección cartográfica de los datos sobre comercio bilateral global de la base de datos COMTRADE, 2000- 2013.

[20] La participación en el comercio de energía dentro de la cuenca del Atlántico también es sensiblemente alta en el caso de sus equivalentes de África (78% en el caso de Nigeria y 53% en el de Marruecos), Europa (75%) y América del Norte (75% en el caso de Estados Unidos), según una proyección amplia “a nivel del hemisferio atlántico” de los datos sobre comercio bilateral de COMTRADE.

[21] El potencial de liderazgo de estas sociedades en el ámbito de la cooperación energética transnacional es tal que probablemente explique, al menos de manera parcial, por qué todo tipo de actores de la sociedad civil de estos países han mostrado mucho interés en el recién creado Foro de Energía Atlántica (ver Recuadro 2), y por qué México ha sido el anfitrión de varias cumbres de este Foro.

[22] Cabe señalar que ese mismo potencial en términos económicos y estratégicos más amplios ya fue advertido por los países latinoamericanos del Pacífico, que han actuado en consecuencia, en el ámbito de la cuenca del Pacífico. Chile y Perú se han unido con los países de doble cuenca Colombia y México, entre otros, en la Alianza del Pacífico, que se basa cada vez más en iniciativas de la cuenca pacífica tales como el APEC y el Acuerdo Transpacífico de Asociación. Actualmente ya hay llamamientos a la integración y la cooperación energética en el seno de la Alianza del Pacífico. Ver Gómez (2015).

[23] Para un análisis más completo de la importante influencia ejercida por la aparición de Asia en la escena del comercio mundial sobre la estructura y los flujos del comercio de Brasil y la Argentina y, en términos más amplios, de la Cuenca Atlántica (en el que se analizan los mismos datos con mayor profundidad), ver Isbell et al (2015).

Bibliografía

Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). 2013. “Technically Recoverable Shale Oil and Shale Gas Resources: An Assessment of 137 Shale Formations in 41 Countries Outside the United States”. Junio.

Base de Datos Estadísticos sobre el Comercio Internacional de Mercancías de las Naciones Unidas (UNCOMTRADE). 2015. (http://comtrade.un.org/).

Base de datos modelo del GEA de IIASA. 2013 -2014. (http://www.iiasa.ac.at/web-apps/ene/geadb/dsd?Action=htmlpage&page=about)

British Petroleum. 2013. Annual Statistical Review of Energy (base de datos).

British Petroleum. 2014. Annual Statistical Review of Energy (base de datos).

British Petroleum. 2013. Energy Outlook 2030 (base de datos).

British Petroleum. 2015. Energy Outlook 2035 (base de datos).

Christian Gómez. 2015. An Energy Agenda for the Pacific Alliance, Society of the Americas and Council of the Americas, Washington, D. C.

IFP Energie Nouvelle. 2012. “Panorama 2012: A Look at Offshore Hydrocarbons”.

Infield Energy Analysts. 2014. “Subsea Market Watch 2014-2018”, Subsea White Paper.

Isbell, Paul. 2012. Energy and the Atlantic: The Shifting Energy Landscapes of the Atlantic Basin, Washington, D. C.-Bruselas: The German Marshall Fund.

__________. 2014. “Atlantic Energy and the Changing Global Energy Flow Map”, Atlantic Future Scientific Paper 17, Bruselas.

Isbell, Paul y Nolan Gacría, Kimberly A. 2015. “Regionalism and Inter-regionalism in Latin America: The Beginning or the End of Latin America’s ‘Continental Integration’,” Atlantic Future Scientific Paper 20, Bruselas.

Iniciativa de la Cuenca Atlántica (Grupo de Personas Eminentes). 2014. “A New Atlantic Community: Generating Growth, Human Development and Security of the Atlantic Hemisphere: A Declaration and Call to Action, White Paper of the Atlantic Basin Initiative”, Centro de Estudios Transatlánticos, Escuela de Estudios Internacionales Avanzados, Universidad Johns Hopkins.

Organización Mundial del Comercio (OMC). 2012. Comercio intrarregional e interregional de mercancías (base de datos online).